
Durante mucho tiempo, los souvenirs estuvieron asociados a objetos fabricados en serie que repetían las mismas imágenes, colores y mensajes en prácticamente todos los destinos. Postales, imanes, tazas, camisetas o llaveros cumplían una función sencilla: demostrar que se había visitado un lugar y conservar un recuerdo tangible del viaje. Sin embargo, los hábitos de consumo han cambiado y cada vez














