
Durante mucho tiempo, el plan de negocio se entendió como un documento reservado casi exclusivamente al momento de crear una empresa, buscar financiación o presentar un proyecto ante posibles inversores. Era, en muchos casos, una herramienta inicial, útil para ordenar una idea y demostrar que podía convertirse en una actividad viable. Sin embargo, esa visión ha quedado corta. En la














