Cómo ver todo Córdoba en una visita exprés

Cómo ver todo Córdoba en una visita exprés

¿Quién no quiere conocer Córdoba, una de las ciudades más bonitas y más monumentales de Andalucía? Seguro que nadie dice que no, y que el mayor problema en estos casos siempre es el tiempo, que muchas veces no tenemos más que un fin de semana o un puente largo. Pues bien, hoy vamos a daros la solución para que no os perdáis nada de esta maravilla de lugar. Con las excursiones organizadas por Visitours pasearéis todo lo más importante de forma cómoda y organizada, de manera que os quedará tiempo todavía para hacer hincapié en aquello que más ilusión os haga.

Córdoba es una hermosa e histórica ciudad situada en el sureste de España, capital de la provincia del mismo nombre, en la comunidad autónoma de Andalucía. Y para darle incluso más embrujo a sus paisajes, especialmente a los nocturnos, se encuentran a orillas del río Guadalquivir, y en su parte antigua conserva muchas de las paredes encaladas, calles estrechas y coloridos patios de la época musulmana. Se trata casi de una visita obligada para todos aquellos que estamos un poco cerca, algo que es muy sencillo porque además es una de las ciudades mejor comunicadas de España, con aeropuerto, estación de AVE, etc.

Córdoba es centro comercial del aceite y cítricos producidos en los alrededores, aunque cuenta con otras industrias importantes, como la alimentaria, cervecera, textil, de maquinaria y cobre. El sector terciario está en pleno desarrollo. Dispone además de una gran variedad de artículos hechos a mano, en especial de plata y piel, destinados casi en su totalidad a los turistas que cada año visitan la ciudad.

Y es que aquí siempre hay mucho que ver, por lo que lo mejor para no dejarnos nada en el tintero es tomar una de las visitas guiadas por Córdoba de Visitours. En estos recorridos podemos descubrir el edificio más notable de la ciudad, su impresionante mezquita, que fue construida entre los siglos VIII y X sobre la bases de un templo romano, que fue posteriormente una iglesia visigoda. Esta mezquita ha sido considerada como uno de los templos musulmanes más grandes y bellos de Europa, antes de su conversión como iglesia cristiana en 1236.

Otro importante monumento arquitectónico al que nos llevan en las visitas guiadas por Córdoba es el Alcázar, antiguo palacio morisco erigido en el lugar de algunos edificios romanos y utilizados como sede de la Inquisición (hoy en ruinas). Además, pasearemos por un puente de 16 arcos, romano en origen que aunque reconstruido por los musulmanes, que une el centro de la ciudad con el Campo de la Verdad, al otro lado del Guadalquivir.

Lo mejor estas visitas guiadas es que nos lo explican todo y podemos conocer la historia de primera mano y de la voz de un experto que la conoce. Además, en función del tipo de tour que contratemos, podemos también conocer los baños, o visitar incluso espectáculos de flamenco, algo que es tan típico de la cultura andaluza.

El Palacio de Viana, visita obligada

Y, como os decíamos antes, con este tipo de visitas guiadas os quedará tiempo para vosotros, por lo que nuestra recomendación es que paséis por uno de los lugares más bonitos de la ciudad, el Palacio de Viana, una casa señorial vinculada desde los siglos XV al XIX al señorío y posterior marquesado de Villaseca. Se trata de un lugar con una historia incalculable pero donde deleitar también nuestros sentidos, ya que nos transporta a otros tiempos no tan lejanos pero que no hemos vivido. El Palacio de Viana es único porque ofrece la posibilidad de visitar una casa nobiliaria vivida y descubrir una evolución de estilos arquitectónicos, artes decorativas y ambientes relacionados con la aristocracia. Adentrarse en su interior es una invitación para transportarse a otras épocas, conocer la evolución en sus formas de vida, en sus gustos y en el importante papel que ejercieron estas élites de poder a lo largo de la historia. Sus costumbres y gustos estéticos quedan reflejados en las magníficas colecciones artísticas del palacio: cueros y guadamecíes, azulejos heráldicos, arcabuces reales, tapices, pinturas, porcelanas, muebles de diversos estilos, piezas arqueológicas… Pero es que además, la visita se completa con uno de sus principales atractivos: los doce patios y el jardín, cada uno con una marcada personalidad que enriquece el paseo con los más variados sonidos, tonalidades y aromas.

 

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