Tapizar un sofá por uno mismo

Un sofá puede ser el centro neurálgico del salón. La zona de descanso cuando se llega a casa después de todo el día fuera trabajando se convierte en un refugio para relajarse y leer, ver la tele o escuchar música. En muchos momentos, se convierte en el lugar ideal para echar una cabezada. Por estas razones los sofás son templos para sus propietarios y el paso del tiempo hace sus estragos y convierte la tapicería en un cuadro abstracto, lleno de roces y manchas. Pero el sofá en cuestión es cómodo y está hecho a su usuario. Tiene la forma de su cuerpo y sentarse o reclinarse en él es lo más anhelado durante el día.

Los estragos que el tiempo y el uso hacen en el sofá se notan sobre todo en la tapicería, por lo que no es necesario cambiar el sofá completamente si la estructura no está dañada. Basta con un tapizado para dejarlo como nuevo. Se puede optar por el camino fácil y recurrir a las fundas de sofá para renovar y dar otro aire tanto al mueble como al salón. Sin embargo, en esta ocasión y para los más manitas, proponemos los pasos para tapizar el sofá con nuestras propias manos.

Llegado el momento de querer resucitar ese sillón o sofá con el que compartes los mejores momentos del día, sigue leyendo. Ha llegado la hora de renovar el sofá; toca buscar la tela y los materiales necesarios, con lo que se ahorra tiempo y se consigue aportar ese toque personal en cada pieza.

Haciendo esto por uno mismo o misma, se consigue ahorrar dinero, pasar un tiempo entretenido y convertir ese sofá en la joya decorativa deseada y, por supuesto, más preciada. Toma nota de todo lo que proponemos para conseguir que el resultado se convierta en todo un éxito.

Consejos y materiales

Llegado este momento, cabe la duda: ¿merece la pena tapizar un sofá? En Curtidos y Tapicerías Pérez Burgos e Hijos, expertos en todo lo relacionado con la tapicería y los curtidos, así como en tejidos para estos fines, nos aseguran que, si se trata de un mueble de calidad y la estructura está en buenas condiciones, sí. Es una excelente idea tapizar ese mueble que nos acompaña desde hace años y convertirlo en un elemento nuevo con tan solo unos cuantos pasos. Cuando el diseño del sofá es único y se trata de una pieza de lo más confortable, recurrir al tapizado es todo un acierto.

Puede parecer lo contrario, pero en muchas ocasiones, tapizar un sofá puede resultar incluso más sencillo que encontrar uno que se adapte al espacio y gusto particular de cada uno. Se ahorra tiempo y no es necesario pasar horas y horas en una búsqueda, a veces infructuosa, para encontrar la pieza adecuada a nuestros gustos y necesidades.

En consecuencia, podemos decir que aprender a tapizar un sofá en casa es una opción económica y al alcance de cualquiera que tenga disposición y ganas. Sin olvidar que además es el sistema más eficiente y sostenible. Tapizar sofás es equivalente a dar una segunda vida al mueble en cuestión, ya que estamos reutilizando, ahorrando y reduciendo nuestra personal huella de carbono.

Ahora toca conocer los materiales y herramientas que se necesitan a la hora de llevar a cabo semejante tarea. Lo mejor de todo es que no es necesario disponer de demasiados materiales y herramientas de trabajo profesionales. Los imprescindibles que no pueden faltar para tapizar un sofá son la tela, el metro, un marcador, tijeras, una grapadora y la máquina de coser que, si no la tienes, seguro que algún familiar sí.

Sin duda alguna, las telas para tapizar son el elemento más importante. Las mejores telas para esta finalidad son las de algodón, lana, lino o las sintéticas que imitan el terciopelo. Así lo aseguran los que saben de estos temas. Este tipo de materiales son los más resistentes y admiten el uso continuado, al mismo tiempo que son de fácil limpieza y mantenimiento. En cualquier caso, sea cual sea el material de la tela, lo mejor es optar por tejidos gruesos, lo que hace que el cuero se convierta en una de las mejores opciones.

Los colores son otro aspecto a tener en cuenta. La tendencia en colores de los tejidos para tapizar sofás son los tonos claros y neutros. Esto es así debido a que aportan mayor luminosidad a la estancia en la que se encuentra el sofá. No obstante, los tejidos estampados son también muy utilizados a la hora de tapizar sofás antiguos. Sobre todo, con motivos florales o dibujos geométricos. Aportan un toque vintage y exclusivo.

Ahora que ya sabemos todo lo que necesitamos, pasamos al trabajo duro: cómo tapizar un sofá paso a paso.

Tapizar un sofá de principio a fin

Cada sofá es un mundo, cuenta su historia y tiene su propia estructura, por lo que hay que conocer sus medidas para calcular la tela necesaria. En líneas generales, se calcula que, para tapizar un sofá de dos plazas, suele ser necesario utilizar unos catorce metros de tela. En el caso de que se trate de uno de tres plazas, con dos metros más sería suficiente. Este punto supone elegir la tela adecuada y del gusto de cada uno y comprar los metros necesarios. Elegir la tela es uno de los elementos clave, puesto que define el estilo.

Renovar el cinchado es el siguiente paso. En primer lugar, las cinchas elásticas sobre los travesaños que forman el asiento deben contarse para saber cuántas se necesitan. Siempre teniendo en cuenta que deben separarse unos diez centímetros unas de otras. Los extremos de cada cincha se grapan con seis grapas. Cada cincha debe tener capacidad de estirarse un diez por ciento. Si se utilizan cinchas no elásticas, hay que doblar dos centímetros en los extremos, con lo que se evita que se deshilachen.

En los brazos se utilizan dos cinchas desde el travesaño de sujeción inferior hasta el travesaño superior del brazo. Por último, se coloca una pieza de arpillera para cubrir todas las cinchas que componen el asiento, el respaldo y los brazos. Se grapa igualmente a los travesaños.

Llevada a cabo esta parte, pasamos a tapizar la cubierta del asiento. Antes de proceder, se mide de dos formas: el ancho, desde el borde exterior del travesaño posterior del asiento hasta el borde del travesaño frontal inferior; y el largo, desde el borde exterior de un travesaño lateral al borde exterior del otro.

Se corta una pieza de tela del ancho total del asiento, añadiendo quince centímetros. También se corta una pieza de la mitad de su tamaño más otros quince centímetros. En todas las orillas hay que añadir un margen de centímetro y medio para grapar o coser. Luego se cosen ambas piezas, dejando un margen de un centímetro y medio. Se coloca una cincha a lo largo del armazón, con unos cinco centímetros de separación del travesaño frontal superior.

A continuación, se sitúa la cubierta del asiento en su lugar y se pasa el sobrante de la tela por debajo de la cincha. Llegado este punto, se fija con grapas al travesaño frontal inferior.

Toca colocar una capa de espuma desde la costura de unión hasta la parte inferior del sofá y graparla al travesaño. Para concluir con este paso, se grapa el borde de la tela a la cara oculta del travesaño frontal inferior y se fija con grapas lo que queda de cubierta a los travesaños; debe tensarse la tela ligeramente.

Pasamos a la cubierta interior de los brazos colocando una cincha a lo largo del armazón a cinco centímetros del travesaño frontal superior. Se coloca la cubierta del asiento y se pasa el sobrante de tela por debajo de la cincha. Se fija con grapas al travesaño inferior.

Colocar una capa de espuma desde la costura de unión hasta la parte inferior del sofá y grapar al travesaño. Se termina grapando el borde de la tela a la cara oculta del travesaño frontal inferior y fijando el resto a los travesaños que correspondan.

Para la cubierta interior de los brazos, se procede de forma similar, cortando una capa de espuma a lo largo del brazo con tres centímetros extra para que pueda graparse por debajo, quedando fijada. Cubrir con la tela correspondiente y grapar la misma desde el travesaño lateral, pasando por la parte inferior y llegando a la parte posterior junto al respaldo.

En el respaldo se coloca la espuma y se grapa; luego se coloca la tela y se fija con grapas al bastidor del respaldo. El frente y exterior de los brazos se realiza del mismo modo, cubriendo primero con la espuma y a continuación con la tela, grapando todo para que quede sujeto al bastidor.

Siguiendo todos estos pasos, el tapizado del sofá se convierte en una realidad. Hay que repasar las costuras y cortar los trozos de tela que sobresalgan para dejar el sofá como si acabara de salir del tapicero profesional o, en el mejor de los casos, de la propia tienda de muebles. Nada como hacer las cosas por y para uno mismo o misma, para que el sofá sea todavía más confortable.

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