Reduciendo gastos en bodas

Reduciendo gastos en bodas

Este año parece que todo ha quedado paralizado por culpa del Covid19, y lo que no ha quedado paralizado ha tenido que reformularse y organizarse de nuevo, incluso las bodas. Son muchas las que se han tenido que aplazar, o por lo menos han aplazado la celebración ya que el acto legal si siguió en marcha a pesar del Estado de Alarma, y eso ha provocado muchísimas cosas. Por un lado, todas las bodas aplazadas de marzo, abril y mayo sean tenido que unir a las que ya estaban pensadas para junio, julio, septiembre y octubre, por lo que esos meses han acabado llenos hasta los topes, y los más valientes que se han ido a noviembre y diciembre, tendrán más libertad pero también más peligro de mal tiempo. Es lo que hay.

Pero, además del momento de celebración ¿qué ha cambiado el coronavirus en ellas? Pues, sobre todo, la economía.

No hace falta que la pareja se haya visto muy afectada porque incluso aunque no haya sido así, todos están siendo más precavidos que antes, y lo de gastar se está haciendo más complicado. No obstante, si no se han visto afectados son muy afortunados porque la mayoría de la población sí ha visto cómo se reducía su bolsillo.

En Serrano Joyeros nos han asegurado que aunque se siguen vendiendo alianzas de todo tipo, cada vez están teniendo más demanda las de oro de 9 quilates (las más económicas) y las de plata.

Pero ¿es en las alianzas en lo único que están ahorrando las parejas? Parece ser que no

Organizando la boda ahorrando dinero

Si ya tenemos las alianzas en lo segundo que tenemos que pensar es en la ropa que vamos a lucir ese día y antes de que alguien se me tire a la cabeza diré mi opinión: cada uno ha de vestir como le dé la gana. Si quieres llevar un traje de princesa puedes hacerlo, si quieres llevar un vestido de novia sencillo también es perfecto, si quieres ir con traje ibicenco también es maravilloso y si prefieres un bonito vestido comprado en Zara o un traje de chaqueta también te quedarán como un guante. Y es que todos podemos vestir como quedamos, atrás quedaron las tradiciones costumbristas que nos obligaban a llevar cierto tipo de trajes, hoy por hoy eso no tiene importancia. Es más, si por culpa de la situación te has visto obligada/o a cambiar tu traje, ¡tampoco pasa nada! Seguro que el nuevo, aunque sea más económico, seguirá siendo precioso.

En lo siguiente en lo que hay que pensar es en la celebración. Si antes contaban con 200 invitados, parece que la nueva organización implica la reducción de lista y por mucho que la madre, o el padre, se empeñe en invitar a primor lejanos, la pareja está empezando a poner cabeza a todo esto invitando solo a aquellos que de verdad quieren tener a su lado: familia cercana y amigos de verdad, nada más.

Por otro lado, aquellos que han optado por aplazar la boda a los meses más invernales tienen una ventaja, y es que todo, en temporada baja, cuesta menos. Esto puede suponer un gran ahorro, y hay que tenerlo en cuenta.

Tampoco se queda atrás el ahorro en decoración. Eso de contratar a floristas o profesionales también ha quedado en un segundo plano. Son muchas las parejas que deciden decorar ellos mismos los salones, restaurantes o fincas donde van a celebrar la boda. Normalmente lo hacen el día antes, con globos, centros de mesa silvestres que casi siempre incluyen paniculata, y otros objetos DIY (“Do it yourself” o hechos por ellos mismos). Además, dentro de este apartado de la celebración se están viendo más celebraciones entre semana y es que, además de tener que cuadrar las fechas para que todos tengan cabida en los meses seleccionados, hay que saber que las bosas celebradas entre semana son más económicas, pues los restaurantes cobran menos, eso sí, tal vez perdáis invitados que no puedan ir así que tendréis que valorar si os merece la pena.

Y luego llega el tema del menú. Si antes pensaban gastarse 120 euros por comensal, igual ahora la cosa se ha reducido a 80 euros o 70. Y es que los menús que están contratando ahora las parejas son mucho más ajustados y sencillos que antes, lo que no significa que deje de estar todo muy sabroso. Simplemente se ha pasado de menús gourmet que a veces incluyen mariscos y entrecots, a otro tipo de aperitivos que tienen un coste menos elevado.

También se está viendo una tendencia a la eliminación de la barra libre tras la cena o comida. Durante la misma, los organizadores pagan todo, pero una vez servido el postre, si los invitados quieren una copa, tendrán que pagarla ellos mismos.

¿Os parecen bien estos ajustes? ¿haríais otros? Contádnoslo en comentarios.