Recuerdo cuando empecé en esto, era bastante jovencillo… Todo esto era un mundo… Era tecnología punta, pero ahora se ve como si fuera una antigualla. Sin embargo, la gente no sabe valorar lo que son los equipos radiocomunicación, pero todos los sistemas de emergencia y de defensa los siguen usando… ¿No os preguntáis por qué será?
Creo que piensan así por desconocimiento, pero os voy a contar qué es lo que hace que estos sistemas sigan usándose en las cosas más importantes que aseguran la sociedad hoy en día y por qué no se han sustituido por los famosos móviles modernos.
Aquí tengo a mis dos nietos pequeños, enganchados a los walkie talkies desde que se los regalé hace dos años. Se los llevan hasta cuando van al baño… Estos niños. Ellos sí que saben, dentro de su inocencia, lo que mola de verdad en este mundo.
¿Quiénes somos los radioaficionados?
Los radioaficionados no somos esos bichos raros que están gorditos, tienen gafas, e intentan contactar con los extraterrestres todo el tiempo. Eso es lo que te ha metido en la cabeza las películas. Somos los curiosos y pacientes que estamos ansiosos por poder hablar con algún desconocido que está a cientos o miles de kilómetros sin depender de cables, ni internet, sin depender de nadie más que nuestro equipo y conocimiento. Y, esto no nació ayer, señores. Viene de principios del siglo XX, cuando la radio empezaba a dar sus primeros pasitos y había gente, como nosotros, que se lanzaba a experimentar, a probar, a equivocarse y a volver a intentarlo.
Aquellos primeros radioaficionados eran unos verdaderos científicos caseros. No tenían manuales bien claritos, ni tutoriales de YouTube, ni foros donde preguntar. Había ensayo y error, y muchas ganas. Y de ahí salió una comunidad mundial que, con el tiempo, se organizó, se reguló y se convirtió en algo más serio. Tanto, que hoy en día hace falta una licencia oficial para operar en muchas bandas.
¿Por qué hay que tener licencia? Porque, amigo… aunque muchos piensen que esto es cosa del pasado, la realidad es que seguimos siendo muchos. Y los sistemas de seguridad de nuestra sociedad trabajan también con los mismos equipos que nosotros y no podemos interferir en ellos.
Ahora mismo hay miles en España, millones en todo el mundo. No salimos en redes sociales… pero estamos ahí. En nuestras casas, en nuestras estaciones, en nuestras antenas. Y ya es hora de que sepan que seguimos ahí, escuchándolo todo… “Es broma”.
¿Por qué la tecnología punta de los 80 sigue usándose en nuestros años?
Hay algo que me hace gracia, y es cuando alguien coge un walkie talkie y dice: “esto es muy antiguo”. Y yo pienso… claro, como el martillo, ¿no? Antiguo, pero a ver quién lo sustituye. Los walkie talkies, que se hicieron muy famosos en los años 70 y 80, (Como habréis visto muchos en Stranger Things) siguen funcionando hoy exactamente por la misma razón por la que funcionaban entonces: son sencillos, directos y no fallan. No necesitan cobertura de una compañía, no necesitan datos ni internet, no necesitan nada más que energía y dos equipos en la misma frecuencia.
Y, lo simple, muchachos, es lo que dura toda la vida. Mientras todo cada vez es más complejo, más dependiente de muchas cosas, estos aparatos siguen haciendo lo suyo sin tonterías. Pulsas un botón y hablas. Así de fácil. Sin intermediarios. Por eso, siguen dando guerra.
Además, también han evolucionado, claro que sí. Ahora tienen mejor calidad de audio, mayor alcance, pueden interactuar con sistemas digitales… pero siguen siendo casi iguales que antes. No han cambiado lo que funciona.
Y, sobre todo, se nos olvida que somos humanos y tenemos nuestra naturaleza curiosa y juguetona. A mis nietos, por ejemplo, les das un móvil y se aburren en cinco minutos… Pero con los walkies… se inventan historias, juegan, se comunican. ¡Juegan con su imaginación! Que es lo que nos está quitando la tecnología, la capacidad de inventarnos cosas, que imaginar y crear.
Debilidades de los móviles frente a los equipos de radiocomunicación
A mí, los móviles me gustan mucho, y me siguen sorprendiendo. La cantidad de cosas que son capaces de hacer esos bicharracos… Yo mismo tengo uno y lo uso todos los días. Pero de ahí a pensar que pueden sustituir a todo lo demás… hay un trecho bastante largo. Porque los móviles, tienen muchísimos fallos. Y pueden fallar en momentos muy importantes, como vamos a ver.
Lo peor es que dependen de muchas infraestructuras. Antenas, servidores, redes eléctricas… todo esto tiene que funcionar para que tú puedas hacer una llamada o mandar un mensaje. Si una de las cosas falla o hay un apagón, una tormenta… el móvil no sirve para nada. Pero, un equipo de radiocomunicación sigue funcionando hasta que se acabe la batería y no necesita nada más.
Otra cosa peligrosa con los móviles, pasa en las situaciones de emergencia. Y es que es muy común que las redes móviles colapsen. Hay demasiada gente intentando comunicarse al mismo tiempo. Y ahí es donde los sistemas de radio funcionan a la perfección. Porque no dependen de un sistema centralizado que pueda venirse abajo por exceso de uso.
Y, hay que admitir, que son mucho más rápidos y directos. Con un walkie talkie, pulsas y hablas. No hay que marcar números, no hay que esperar tonos, no hay que confiar en que el otro tenga cobertura. Es comunicación directa.
Emergencias y defensa
Este es un ámbito donde la radiocomunicación demuestra su verdadero valor, en las emergencias y en la defensa. Bomberos, policías, protección civil, el ejército… todos utilizan sistemas de radio. Y, ¿por qué? Por que funcionan cuando todo falla.
En una emergencia, no puedes depender de algo que puede caerse. Necesitas una comunicación inmediata, fiable y resistente. Los sistemas de radiocomunicación permiten coordinar a los equipos, dar órdenes, transmitir información crítica de forma inmediata. Sin depender de nada.
También pueden actuar en entornos donde los móviles y otras tecnologías no llegan. Por zonas rurales, con montañas altas, por túneles y lugares donde no hay cobertura.
Y, en muchas ocasiones, los radioaficionados podemos colaborar en este tipo de situaciones de emergencia. Cuando todo falla, ahí estamos nosotros. Con nuestros equipos y todos nuestros conocimientos, echando una mano. Esto me hace sentir muy orgulloso de lo que soy.
Saber comunicarse cuando todo falla
Hay algo en lo que no me gusta pensar mucho. A mí ni a nadie, pero es algo en lo que hay que pensar. Dependemos muchísimo de los sistemas tecnológicos modernos. Tanto, que me preocupa. Más de la mitad de la gente de hoy en día no sabe hacer las cosas como se hacían hace 20 o 30 años. Si un día todos esos sistemas fallan, se formaría la de Dios.
Estamos muy acostumbrados a que todo funcione siempre. A tener cobertura, wifi, internet… a que el mundo esté conectado en todo momento. Pero la realidad es que eso es muy frágil. Estamos muy poco preparados si eso falla.
¿Cuántos de los que atienden las emergencias de ahora sabrían hacerlo a la antigua? ¿Cuántas personas sabrían orientarse por un mapa? ¿Y conservar alimentos sin frigorífico o conservantes?
¿Cuántos sabéis usar equipos de radiocomunicación? ¿Quién entiende cómo se comportan las ondas, sabe elegir una frecuencia o ajustar una antena?
Recuerdo simulacros, pruebas, incluso situaciones reales en las que todo se vino abajo… menos la radio. Porque está pensada precisamente para eso: para resistir.
Estas cosas que he nombrado son cosas que deberían de enseñarse a los niños. Cosas que la mayoría deberíamos saber… Y, pienso, que las radiocomunicaciones deberían de ser una asignatura que aprender, porque es algo fundamental en malas situaciones.
Mientras tanto, da gracias a que los radioaficionados no nos hemos extinguido, porque el día que alguien necesite ayuda y no haya otra forma de comunicarse, nosotros estaremos allí.
¿Qué pueden hacer ahora que no podían hacer antes?
Yo soy de los clásicos, por eso, para escribir esto, he tenido que preguntar en la tienda Onda Manía, de electrónica y telecomunicaciones. Por lo visto las capacidades de los equipos actuales han crecido una barbaridad. Ahora no solo podemos hablar por voz. También podemos enviar datos, imágenes, incluso posicionamiento GPS a través de ellos.
Existen modelos digitales que permiten comunicarse a largas distancias con muy poca potencia. Esto no era lo que teníamos antes, créeme. También podemos integrarlos con ordenadores, hay programas que analizan señales, que pueden mejorar transmisiones… La radio se ha acabado mezclando con los ordenadores de una forma muy interesante.
Y, cuando me dijeron esto, se me hicieron los ojos bolitas… ¿Sabéis que los radioaficionados podemos ya comunicarnos rebotando señales en satélites que están en órbita? Esto, hace veinte años era ciencia ficción. Y hoy, cualquiera que quiera aprender, puede hacerlo.
Pero lo mejor de todo es que siguen pudiéndose crear cosas nuevas en este mundillo. No es una tecnología cerrada. Es un mundo abierto a mejorar y cualquiera puede hacerlo… Eso no es para todas las tecnologías.
Los radioaficionados estamos muy vivos
A veces me preguntan si esto tiene futuro. Y yo sonrío. Porque claro que lo tiene. Esta claro que quienes me preguntan estas cosas, no tienen ni idea. Mientras haya curiosidad, mientras haya ganas de aprender, mientras haya gente que quiera entender cómo funcionan las cosas… esto no va a desaparecer.
Nosotros seguiremos ahí, como lo están todos los sistemas de comunicación que usan los que van a salvarte la vida en una ambulancia, los del 112 y los ejércitos. Todo este sistema tecnológico sostiene muchas cosas de forma sencilla y sin ganarse ni fama ni méritos.
Y, además, las nuevas generaciones están llegando a ellos poco a poco. No son muchos, es cierto, pero mira mis nietos, que han empezado jugando y quién sabe dónde acabarán. Porque esto engancha. Cuando descubres lo que puedes hacer, ya no lo ves igual.
Así que no, no estamos en peligro de extinción. Estamos siempre ahí, atentos y en silencio. Experimentando y oyéndolo todo… “Es broma”.

