La fobia cultural al vello femenino

La fobia cultural al vello femenino

Recientemente una de mis mejores amigas me comentaba que había decidido de depilarse las piernas y axilas durante el invierno, ya que sufría mucho en la depilación y además estaba en contra de tener que depilarse para seguir los convencionalismos sociales que tanto imperan en nuestra sociedad.

La realidad es que este es un tema muy interesante para tratar, no sin ello con cierta polémica, pues hay opiniones bastante divididas. Pero digamos que este tema no solo atañe a las mujeres, sino también a muchos hombres (que muchas y muchos tildan de metrosexuales) que también se depilan.

Los años dos mil trajeron muchas cosas positivas, y además del WiFi, el iPhone y la capacidad de enviar mensajes gratuitos, trajo un nuevo concepto de belleza tanto masculina como femenina (algo que está en constante cambio) En los dos mil el concepto de belleza masculino y femenino pasó a uno en el que el vello corporal provocaba pudor.

Y es curioso que es a partir de este momento que aparecieron muchos centros de estética especializados en la eliminación del vello mediante depilación láser o cera. Siendo algunos de ellos referentes en la utilización de las nuevas tecnologías, es el caso de Cenydiet, un centro especialista en depilación láser y demás tratamientos estéticos.

Mientras tanto, muchas voces se han alzado en contra de la fobia por el pelo, que en gran parte existe por la industria del porno, que se empeñó en modelar a los actores o actrices como si fueran Ken y Barbie, cuando todos sabemos que la realidad es totalmente diferente a lo que aparece en este tipo de películas.

Artistas de la fama de Miley Cyrus, Lady Gaga o incluso Madonna han elegido salirse de los convencionalismos y dejarse crecer el vello en las axilas. Y aun así a día de hoy seguimos encontrando a hombres y mujeres que juzgan por dejarse crecer el vello, algo que es realmente perjudicial para la sociedad.

A más aún, vamos a hablar en el artículo de hoy sobre cómo durante la historia han habido sociedades que consideraban también básica la depilación. El objetivo es desmontar el tabú que se ha configurado conforme el vello púbico, uno de esos tabúes a destruir con una maquinilla de afeitar.

La historia contradice la ciencia

Esta obsesión por el vello no es para nada actual, durante siglos se ha considerado el vello corporal como un símbolo de mala suerte según algunas culturas. De hecho, sociedades muy civilizadas como los egipcios, fenicios e incluso en la Edad Media consideraban por creencias religiosas consideraban la piel lisa como una imagen de pureza ideal.

Para ello se utilizaban métodos que a día de hoy se podrían considerar dignos de utilizarse en centros de tortura estética (que no existen, pero deberían de utilizarse). Para la eliminación del vello se llegaban a utilizar pinzas de bronce, limas, ceniza, vinagre, sangre de murciélago e incluso resina de pino para quemar el vello (algo realmente peligroso para la epidermis).

Se dice que la historia la escriben los vencedores, que son quienes imponen las normas sociales, y estas se entienden como válidas. Pero esto no funciona así, porque el vello corporal no está simplemente ahí por una función estética, sino que tiene una función esencial en el cuerpo humano.

En un inicio el vello púbico tenía una función de protección contra el frío, ya que en la prehistoria las temperaturas eran muy bajas y el fuego era lo único que había para calentarse. Además es un vestigio de la evolución, ya que al evolucionar del mono hemos evolucionado conservando el vello en los lugares en los que lo necesitamos.

Actualmente, y en nuestro cuerpo, el pelo y vello corporal sirven como barreras de protección contra daños físicos o químicos, insectos, pérdida de calor, sobre calentamiento, desecación y rayos ultravioleta. El papel del vello depende del lugar en el que se encuentre, por ejemplo, el vello cerca de los ojos protegen del sudor y del polvo.

Por tanto, asumamos que el vello corporal está ahí porque tiene que estar, y dejemos de lado la fobia hacia el vello. Eliminar un tabú no es fácil, conlleva tiempo y es complicado, pero como todo en la vida, cualquier camino empieza dándose un primer paso y enseñando a los demás que hay un camino de pensamiento diferente.