Funcionaria de justicia

Hacerse funcionario de justicia es la opción escogida por muchos para tener un trabajo estable.

La seguridad laboral es un tema que preocupa en nuestro país. Por esta razón tenemos una mayor vocación funcionarial que otros países avanzados como Reino Unido o Estados Unidos. Dentro de las opciones que tenemos para trabajar para el Estado, acceder a la administración de justicia es una de las más interesantes y más asequibles. Te lo explicamos a continuación.

A pesar de que una buena parte de los trabajadores con formación media o superior se plantean en algún momento de su vida hacerse funcionario, lo cierto es que nuestro país es una de las naciones europeas que menos empleo público oferta. En cierto modo se debe a que muchas competencias están delegadas en las comunidades autónomas y estas son las encargadas de convocar las oposiciones.

Por desgracia se ha hecho cultura cubrir plazas de la administración por métodos como el interinaje o la externalización de servicios. Esto no sucede tanto en administraciones centralizadas, como la administración de justicia, donde la convocatoria de oposiciones es una tónica que se repite año a año.

Este es un tema que conozco bien. Mi hermano, cuando terminó derecho se preparó unas oposiciones a secretario judicial, las cuales aprobó. Contento con su trabajo y con el sueldo que recibe, convenció a su pareja, que había estudiado Física, para que hiciera lo mismo. Aunque el trabajo  no tuviera nada que ver con lo que había estudiado. Su pareja accedió a preparárselas y también las aprobó. Hoy, los dos llevan una vida cómoda y estable.

Luis Vera, funcionario de justicia que, además de trabajar en la administración, ayuda a otros aspirantes a prepararse las oposiciones comenta al periódico Hora Jaén que conseguir plaza de funcionario de justicia puede cambiarte la vida. Esta afirmación podría extrapolarse a cualquier funcionario, pero como veremos a continuación, la administración de justicia tiene sus particularidades.

Una de las oposiciones que más se convoca.   

El 30 de diciembre del 2025 se convocaron 3.256 plazas para la administración de justicia. Esta convocatoria, como todas las que hace el Ministerio de Justicia es de ámbito nacional. Esta es una práctica habitual. Cada 12 o 18 meses Justicia convoca oposiciones. Del 2020 hasta la actualidad se han convocado una media de 2.500 plazas anuales. Destacando el 2022, en el que se proveyeron 4.298, entre las escalas A-2 (titulación universitaria), escala C-1 (Bachiller) y escala C-2 (ESO).

Esta periodicidad y abundancia contrasta con otras oposiciones a nivel nacional, como Inspector de Hacienda o Vigilancia Aduanera, donde no se convocan oposiciones todos los años.

En las oposiciones a enseñanza, unas de las más competidas, ya que muchos licenciados universitarios consideran la enseñanza secundaria como la opción profesional más segura, y para algunos la prioritaria, encontramos comunidades autónomas como Andalucía y la Comunidad Valenciana donde se han tirado periodos de dos años sin sacar a oferta pública ninguna plaza, o lo han hecho a un nivel reducido.

Algo parecido sucede con sanidad. Donde no existe una ley que obligue a las comunidades autónomas a convocar oposiciones anualmente. Aquí encontramos comunidades como Andalucía que ha recibido críticas por paralizar o retrasar procesos de oposiciones.

Las oposiciones a Justicia se caracterizan por presentar convocatorias cercanas en el tiempo. Se han dado años en los que se han realizado hasta dos procesos selectivos. Esto proporciona una gran tranquilidad al aspirante. El cual, aunque no aprobara unas oposiciones, sabe que tendrá una próxima oportunidad en un año o pasado unos meses para intentar obtener plaza. En lugar de vivir en la incertidumbre de esperar a que se publique la siguiente convocatoria, para la que pueden pasar años.

Diferencias con otras oposiciones.

Además de la gran oferta de plazas y de la periodicidad, una de las características que tienen las oposiciones a Justicia es que se convocan de manera unitaria para todo el Estado. Esto significa que el aspirante no tiene que estar pendiente de las plazas y convocatorias que apruebe una comunidad autónoma concreta. Ni debe preocuparse de ir danzando de un rincón a otro del país para tener más oportunidades.

En las oposiciones a Justicia el abanico de aspirantes se amplía, si lo comparamos con otro tipo de oposiciones. Solo se exige al candidato que tenga un nivel educativo determinado (universidad, bachillerato, ESO) y no que disponga de una titulación relacionada con el ámbito de la plaza a cubrir, como sucede con las oposiciones más técnicas.

Al ser una convocatoria nacional, tampoco hay restricciones en cuanto al dominio de lenguas cooficiales. Un aspirante de Albacete se puede presentar con libertad a las oposiciones aunque solo sepa castellano y le terminen asignando una plaza en un juzgado de Girona.

El sistema selectivo también es diferente. Mientras que las oposiciones de enseñanza incluyen la defensa oral ante el tribunal de una unidad temática y de una programación didáctica, las oposiciones de Justicia se realizan por completo por escrito, a no ser que se pretenda conseguir la plaza de juez o de fiscal. Para el resto de los funcionarios la oposición se basa en exámenes tipo test y en supuestos prácticos relacionados con la tramitación de procedimientos judiciales.

La movilidad geográfica y funcional es otra de las características de la administración de justicia. Un funcionario de esta administración tiene más facilidades para conseguir un traslado a otro juzgado o a otra ciudad que en otras administraciones, como enseñanza o sanidad, donde hay que estar pendiente de que la comunidad autónoma de destino reconozca que hay una plaza libre y autorice el traslado.

Los cuerpos de administración de justicia.

Como señala la web oficial del Ministerio de Justicia, la administración judicial se divide en tres cuerpos generales: Gestión, tramitación y auxilio. Para cada uno de estos cuerpos se exige un nivel formativo mínimo y se encarga de unas tareas concretas.

El cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa está compuesto por titulados universitarios y conforman los equipos de trabajo que asisten a los jueces y a los tribunales. En este cuerpo se encuentran los secretarios judiciales y los gestores procesales. Realizan, entre otras tareas, la redacción de las diligencias y los decretos judiciales, tramitan los procedimientos judiciales complejos, preparan los expedientes que se les hace llegar a los jueces y supervisan y coordinan el trabajo de los funcionarios de nivel inferior.

Para el cuerpo de Tramitación Procesal se exige tener como mínimo el bachillerato. Este cuerpo está conformado por los oficiales de justicia, que se encargan de redactar escritos judiciales menos relevantes, como notificaciones y actas, y de ponerse en contacto con procuradores y abogados. Este el cuerpo judicial más numeroso.

Por otro lado, para trabajar en el cuerpo de Auxilio Judicial solo es necesario tener la ESO. Estos funcionarios se preocupan de hacer llegar los actos de comunicación (citaciones, emplazamientos) a los destinatarios, de custodiar los documentos judiciales y de archivar y trasladar los expedientes cuando sea necesario.

Como señala el Ministerio de justicia, luego tenemos cuerpos especiales, como el cuerpo de médicos forenses, los cuerpos de facultativos y técnicos del Instituto Nacional de Toxicología o el personal de los laboratorios.

Toda la estructura forense que rodea a la administración de justicia se encarga, en lo fundamental, de reunir y proporcionar pruebas que faciliten el trabajo de jueces y magistrados.

Cómo prepararse las oposiciones.   

El temario de la oposición es eminentemente jurídico. Recoge conocimientos sobre el derecho civil, derecho penal, derecho procesal y por supuesto la constitución. Esto significa que el estudiante debe memorizar artículos y conceptos. La página web Esquemas Oposiciones de Justicia, que ofrece preparación y mentoría online para abordar con éxito estas oposiciones, hace especial hincapié en el uso de esquemas para manejar con soltura los conocimientos judiciales.

Aparte de este detalle, las pautas para prepararse estas oposiciones no son muy diferentes a las que adoptaría cualquier otro opositor.

Es importante tomarse la preparación de la oposición de una manera profesional. Ser regular en seguir un horario diario de estudio. Todos los días el mismo número de horas y, a poder ser, en la misma franja horaria. Se pueden preparar oposiciones a la administración de justicia trabajando o realizando otra actividad, pero es importante ser constante para llegar al examen preparado.

A la hora de estudiar unas oposiciones siempre surge la pregunta de sí es mejor acudir a una academia o prepararla de manera individual. El soporte de una academia o de un preparador, aunque sea online, reporta interesantes ventajas al opositor. En primer lugar, la academia proporciona un temario y unas herramientas de estudio adaptadas a las preguntas que suelen salir en los exámenes. Por otro lado, contribuye a que el estudiante coja un buen ritmo de estudio. Y por último, al estar en contacto con otros estudiantes y con los preparadores, rompe a un nivel la soledad propia del opositor. Ofreciéndole un apoyo, que resulta especialmente valioso, cuando emergen los momentos de flaqueza.

Por la frecuencia de las oposiciones y por su temario, menos técnico que en otras convocatorias, el acceso a la administración de justicia brinda una oportunidad especial para aquellos que desean trabajar de funcionarios. Eso no implica que la preparación de la oposición esté exenta de esfuerzo.

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