Niños y niñas hipersexualizados y violentos en Halloween

Niños y niñas hipersexualizados y violentos en Halloween

Como cada año cuando se acerca Halloween, y del mismo modo en el que ocurre cuando se acerca la época del Carnaval, los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de lo que miles de familias ya llevas denunciando desde hace años: los disfraces infantiles que se venden actualmente no son adecuados para la edad de nuestros hijos. Disfraces hipersexualizados, violentos e insalubres son los que más abundan en las tiendas de barrio y grandes superficies, a no ser que decidamos hacerles nosotros mismos el disfraz. Pero ¿por qué nuestra sociedad a ha permitido esto? ¿Por qué nos estamos dirigiendo cada vez más hacia una hipersexualización infantil en todos los sentidos?

La psicóloga Maribel Paz, experta psicóloga infantil en el centro de Madrid, ha detectado que muchos niños tienden a tener pensamientos más propios de adultos, o al menos de adolescentes, por culpa del ritmo de vida al que los estamos sometiendo en nuestra sociedad, tanto por cultura como por la madurez que les inculcamos antes de hora, lo que provoca en muchos de ellos una especie de choque entre lo que la naturaleza les dice que hagan y lo que ellos quieren hacer porque siguen los designios de nuestra sociedad.

Estos niños, confrontados con sí mismos y que apenas entienden lo que les está pasando, pueden llegar a desarrollar conductas destructivas hacia sí mismos e incluso depresiones infantiles por lo que estamos ante algo verdaderamente importante que deberíamos empezar a modificar.

Los niños deben ser niños hasta que su propio cuerpo les dice que deben madurar e inculcarles desde pequeños que las niñas deben ir guapas, maquilladas y sexis es pedirles que adopten posturas o costumbres que no son propias de crías de 6 años que deberían estar jugando al escondite. Y del mismo modo ocurre con los niños que, por obligación, han de ser valientes, ver películas de zombies y jugar a matar “malos”.

Para empezar no debería haber disfraces de niño y niña, sino disfraces, sin más, totalmente iguales para todos los pequeños ya que a hasta los 10 años, aproximadamente, ni siquiera ellos tienen por qué tener clara su sexualidad.

El problema es que muchos padres y tutores ni siquiera son conscientes de esa hipersexualización. Visten a sus hijas de cabareteras o “zombies sexis” y lo que piensan es “mira que mona va la niña con su maquillaje y su faldita corta”, no piensan que están metiéndoles en la cabeza desde bien pequeñas que ese es su papel, ir monas y sexis.

Escuelas Unidas

Además de en la propia familia, uno de los entornos donde más hincapié se debe hacer en este sentido es en la escuela. La mayoría de colegios hacen alguna actividad por Halloween y Carnaval y los niños y niñas van disfrazados esos días al colegio, algo que puede ser muy beneficioso para ellos en varios sentidos, pero que también puede perjudicarles como ya hemos visto. Por eso, los colegios deben ser conscientes de esta situación y valorar con pedagogos experimentados qué tipo de actividades deben hacer, qué tipo de películas de terror infantil (tipo “Pesadillas”) pueden ver y qué tipo de disfraces pueden crear en clase iguales para todos los alumnos y alumnas.

Una gran iniciativa que ya han aplaudido desde varios sectores es la de los psicólogos de Baleares, que piden proteger la salud mental infantil y juvenil en la escuela mediante diferentes acciones para promover estrategias intersectoriales y adoptar medidas que creen el entorno y las condiciones necesarias que garanticen el bienestar y la salud integral, física y mental de las generaciones futuras. Lo que se pretende es fomentar la capacidad para desarrollar las relaciones, cooperar y participar, incluir e integrar a todos los niños, sin exclusiones por diferencias, sean del tipo que sean, y seguir tratándolos como lo que son, niños y niñas en edad escolar.

Para empezar, una de las primeras medidas a tomar, sobre todo en el entorno familiar, es racionalizar el uso de Internet. A pesar de que, según el último análisis sobre usuarios y tendencias en las redes sociales, realizado por We Are Social y Hootsuite, revela que los menores de entre 13 y 17 años solo representan el 7,6% de los usuarios de esta plataforma, distintos estudios señalan a Instagram como la peor red para la salud mental de los adolescentes: puede derivar en depresión, en trastornos del sueño, en una autopercepción negativa de la imagen propia y en episodios de tristeza profunda, por lo que controlar lo que hace nuestro hijo en Internet es algo primordial.

No obstante, la mejor prevención es estar atentos al comportamiento de nuestros hijos dentro de esta sociedad e intentar conducirlos por un camino en el que sigan siendo niños hasta que su naturaleza les haga madurar sin influencias externas. Esto es casi imposible viviendo donde lo hacemos, porque le contexto social obliga y dirige sin que podamos hacer demasiado, pero al menos en casa y hasta cierta edad sí podemos inculcarles unos valores y apagar el televisor cuando lo que están ofreciendo en esa cadena no es apto para su edad. ¿O no?