Fotografía familiar.

La magia de la fotografía familiar.

En plena época de la fotografía digital, las familias continúan recurriendo a los fotógrafos profesionales para inmortalizar los momentos más especiales. Cuando queremos conservar un recuerdo emotivo no nos lo pensamos mucho a la hora de buscar un toque profesional y artístico.

La fotógrafa sevillana Ana Galán, que se ha especializado en hacer retratos por encargo de mujeres embarazadas y bebés, nos cuenta que la fotografía familiar es una forma de atesorar recuerdos importantes de nuestra vida y tenernos con nosotros para siempre.

Precisamente, la llegada de un bebé a la familia es uno de los momentos más especiales en la vida. Un acontecimiento que los padres no dudan en reflejar en fotografías profesionales que luego amplían y colocan en un lugar destacado de la casa.

Aunque ahora tengamos el móvil a mano y no dejemos de hacer fotos del recién nacido o grabarle videos en situaciones graciosas, recurrir a un fotógrafo profesional para hacerle una foto artística es un recurso que nunca pasa de moda.

El bebé es una personita que hemos aguardado con emoción. Un destello de esperanza. Un acontecimiento que nos cambiará la vida para siempre. Bien sea solo, con los padres o con los hermanos, no queremos que quede retratado de cualquier manera. La destreza de un profesional consigue captar aspectos que nosotros, con nuestra cámara o nuestro móvil, no alcanzamos a capturar.

El bebé es solo un ejemplo. Tal vez el más significativo, pero no el único. La fotografía familiar está vivita y coleando en plena época de los selfis de Instagram.

Los álbumes familiares se siguen vendiendo.

El periódico El Confidencial presenta la noticia de que los álbumes de foto son uno de los artículos de papelería que presentan una venta más estable durante todo el año. La mayor parte de las compras la realizan las familias.

Quién iba a decir que en un momento en el que tenemos saturado nuestro móvil de fotografías, que guardamos algunas en la memoria del ordenador y que muchas de ellas las compartimos en redes sociales, las familias iban a seguir comprando libros físicos en blanco para llenar las hojas vacías con fotografías impresas.

Algunas antiguas cadenas de revelado de fotografía se han reinventado y ofrecen el servicio de escoger las fotos más destacadas de nuestro móvil o de un pendrive e imprimirlas al tamaño que nos interese. Dándoles un aspecto profesional. Impresas en papel fotográfico, con impresoras de alta resolución. La presencia de estos establecimientos no es tan masiva como en otros tiempos, pero no es extraño encontrarnos alguna de estas tiendas en centros comerciales o en las calles con más comercios de cualquier ciudad española. Los dependientes de una de estas tiendas nos comentan que sus principales clientes son familias jóvenes.

Para nuestras abuelas, los álbumes de fotografía eran un instrumento que les permitía documentar la vida de la familia. En aquellos libros de gran tamaño, con encuadernación de lujo, pegaban las fotos de toda una vida.

Cuando te sentabas en el sofá del salón de su casa y mirabas el álbum, página a página, conocías la vida del grupo familiar con la misma profundidad como si la hubieras leído en una biografía. En una novela inspirada en hechos reales.

Aunque con menos minuciosidad que ellos, nosotros continuamos haciendo lo mismo. Igual que nuestras abuelas, cuando queremos un recuerdo de la familia, con una mayor calidad, contratamos a un fotógrafo profesional.

La B.B.C. ¿El refugio de la fotografía?

Bodas, bautizos y comuniones, lo que en el argot de fotógrafos y músicos se llama B.B.C., es uno de esos eventos familiares en los que solemos contratar a un fotógrafo profesional. Tanto es así, que estos acontecimientos se han convertido en la principal fuente de ingresos de muchos fotógrafos.

Nuria, que tiene su estudio en los Poblados Marítimos de Valencia, lleva casi 25 años dedicada a cubrir estas celebraciones. Ella estudió fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Valencia. Durante su época de estudiante se caracterizó por hacer fotografías de músicos en blanco y negro. Eran fotografías impactantes. Con una gran fuerza visual.

Cuando estaba programado un concierto en una sala pequeña o en un pub de Valencia, allí estaba ella con su cámara en ristre. Daba igual que fuera un saxofonista de Jazz o un grupo de Rock. Ella les fotografiaba y, en ocasiones, exponía las fotos en el pub o en alguna exposición colectiva.

Cuando terminó la carrera y decidió dedicarse a la fotografía profesionalmente, tuvo que adaptarse al mercado. Empezó a aceptar encargos de reportajes de boda, era lo que más dinero le daba y lo que le permitía una mayor estabilidad. “Gracias a la B.B.C.” – nos cuenta – “puedo trabajar de mi pasión. Claro que me hubiera gustado ser una fotógrafa musical, pero la fotografía de bodas es lo que me ha permitido ganarme la vida con lo que me gusta. Algo que todo el mundo no tiene la suerte de afirmar.”

El pódcast Vivir de la Fotografía afirma que se puede vivir perfectamente de la fotografía en los tiempos que corren. Lo importante es saber adaptarse a la demanda del mercado. Concebir la fotografía como un negocio, no solo como un arte. Arte y rentabilidad económica no tiene por qué ser dos conceptos enfrentados. El problema de algunos fotógrafos es que van por la vida como artistas incomprendidos. En lugar de poner su sensibilidad artística y su dominio técnico al servicio de las necesidades de la gente.

Dentro de estas necesidades, la fotografía familiar es un nicho que ocupa un lugar importante.

Ventajas de recurrir a un fotógrafo profesional.

Para inmortalizar los momentos más especiales de la familia, podemos hacerlo nosotros solos o recurrir en algún momento a un fotógrafo profesional. Estas son algunas ventajas de trabajar con un profesional:

  1. Experiencia y habilidad técnica: Los fotógrafos profesionales cuentan con experiencia y conocimientos técnicos que les permiten capturar imágenes de alta calidad y creatividad. A diferencia de tomar fotos por cuenta propia, un fotógrafo profesional sabe cómo manejar la iluminación, la composición y otros aspectos técnicos para obtener resultados excepcionales.
  2. Creatividad y visión artística: Los fotógrafos profesionales tienen una visión artística única y la capacidad de capturar momentos especiales de manera creativa. Su enfoque profesional se traduce en imágenes más artísticas y emotivas, aportando un valor añadido a las fotografías familiares.
  3. Equipamiento de calidad: Estos fotógrafos suelen utilizar equipos de alta gama, como cámaras, lentes y accesorios, que garantizan la mejor calidad de imagen posible. Esto marca la diferencia en comparación con utilizar cámaras y equipos más básicos disponibles para uso personal.
  4. Poses profesionales: Un fotógrafo profesional sabe cómo dirigir a las familias durante la sesión fotográfica para obtener las mejores poses y expresiones. Su experiencia les permite crear un ambiente relajado y divertido, lo que facilita que las fotografías sean naturales y auténticas.
  5. Edición y postproducción: Los fotógrafos no solo toman las fotografías, también realizan una cuidadosa edición y postproducción para mejorar el aspecto de las imágenes. Esto incluye ajustes de color, corrección de imperfecciones y otros retoques que pueden hacer que las fotografías destaque aún más.
  6. Valor emocional y sentimental: Contratar a un fotógrafo profesional para una sesión familiar puede convertirse en una experiencia significativa y memorable. Las fotografías resultantes no solo serán recuerdos visuales, sino que también capturarán emociones y momentos únicos que perdurarán para toda la vida.

Lo efímero y lo imperecedero.

La actualidad ha puesto de manifiesto la convivencia entre lo digital y lo analógico. Entre aquellos artículos que guardamos en la nube y tenemos acceso inmediato a ellos en cualquier sitio, y otros que preferimos tocarlos con las manos.

Escuchamos música en streaming, pero aún se siguen vendiendo L.P.s. Leemos e-books en la tablet, pero se siguen imprimiendo libros físicos.

También se aprecia una convivencia entre los productos amateur que hacemos nosotros con nuestros medios y la producción profesional. Con los móviles que llevamos podemos hacer miles de fotos a lo largo del día. Nos cuesta muy poco hacer una fotografía o grabar un vídeo.

Todas estas fotos son efímeras. Igual que las hacemos, las mandamos a la papelera. Seguro que si tuviéramos que pagar el revelado, como sucedía antes, haríamos muchas menos fotos.

Pero igual que nos hemos convertido en operadores de cámara amateur, también recurrimos a los servicios de un profesional cuando queremos que el resultado de mayor calidad. Cuando es importante para nosotros y queremos que trascienda en el tiempo.

Digamos que los productos digitales que hacemos nosotros mismos son para el día a día, mientras que los profesionales le damos un valor especial. Reportar un cumpleaños con las fotos del móvil nos sirve para documentar la fiesta. Para compartir el momento con amigos o familiares enviando las fotos por WhatsApp o colgándolas en Redes Sociales.

Pero si lo que queremos es tener una fotografía para acordarnos de nuestro hijo en todo momento, por mucho que pasen los años, entonces lo llevamos a un estudio, revelamos la fotografía que más nos gusta y la enmarcamos con un marco bonito. Esa foto nunca terminará en una papelera de reciclaje.

 

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