Un buen momento para estrenar casa… y muebles

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Los datos de los últimos años demuestran que el precio de la vivienda ha caído de manera considerable. No en vano, El Plural informaba en este artículo de un descenso del precio de la vivienda en un 2’2% en el primer trimestre de 2017. Un dato sin duda positivo para todas aquellas familias o particulares que arden en deseos de llevar a cabo su independencia o que simplemente desean cambiar de domicilio. El grupo de edad más beneficiado es sin duda el de los jóvenes, que ven en esta una oportunidad pintiparada para comenzar una nueva vida.

Un cambio de residencia, no obstante, implica además una serie de cuestiones que van más allá del precio a pagar por el suelo y el edificio. Esta situación conlleva en muchas ocasiones el cambio de muebles, un aspecto que cada vez más personas consideran clave en la decoración de su vivienda y la comodidad que puede ofertar para sus inquilinos.

Teniendo en cuenta el descenso en el precio de la vivienda que comentaba en el primer párrafo, mi novia y yo decidimos hace poco menos de un año comprarnos una casa para poder iniciar una vida en pareja mucho más acorde a nuestras pretensiones. Llevábamos varios años intentado desarrollar un proyecto así pero la situación económica general y la personal no nos lo habían permitido. Ese era el momento perfecto para dar el paso.

Éramos plenamente conscientes de que, además de pagar por la casa, teníamos que destinar parte de nuestro presupuesto a amueblarla, una cuestión que nos preocupaba y que deberíamos resolver sin que tuviera graves consecuencias para nuestros bolsillos. A pesar de ello no renunciábamos a la calidad y, por ello, decidimos pedirle información a Andrea, una amiga común que se había casado un par de años antes y que había conseguido amueblar su casa con personalidad y elegancia a un bajo coste.

Ella nos aconsejó que visitáramos la página web de Dismobel, una entidad que trabajaba con muebles para diferentes estancias y que se ordenaban según marcas, estilos e incluso diseñadores. Así lo hicimos, pudiendo comprobar entonces la inmensa variedad y calidad de los elementos que estaban en oferta. Aquello nos convencía y nos agradaba, y por ello decidimos visitar una de las tiendas físicas de Dismobel.

Necesitábamos muebles para el salón, la cocina, los dormitorios y el despacho que queríamos montar en casa para cuando tuviéramos trabajo que realizar fuera del horario laboral. Para todas esas pretensiones teníamos solución en la tienda, con muebles de madera de primera calidad y cuyos precios no excedían del límite que nos habíamos marcado para amueblar nuestra nueva vivienda. Decidimos lanzarnos y hacernos con mesas, sillas, camas, estanterías, escritorios… una gran compra que estábamos seguros de que cumpliría de sobra con las expectativas que teníamos marcadas.

Una vida independiente y cómoda

No hubo demasiados problemas a la hora de tener los muebles montados en casa. El tiempo transcurrido entre la compra y su montaje fue muy reducido, lo que nos permitió adelantar la fecha de inauguración de la vivienda y nuestro traslado definitivo allí. La verdad era que los nervios nos carcomían por dentro. Nos gustaba mucho cómo habían quedado dispuestos los muebles en cada una de las habitaciones pero queríamos saber cuál era la opinión de nuestros allegados.

Dicha opinión fue más que positiva. Tanto nuestros familiares como nuestros amigos destacaron el estilo personal e intransferible que le habíamos otorgado a la casa con una distribución y unos muebles como aquellos. Muchos nos preguntaron por Dismobel y los precios con los que solía trabajar y adquirieron así una referencia que para cualquier cosa relacionada con muebles les vendrá mejor que bien.

La vida en nuestro domicilio es muy cómoda. Los muebles cumplen a la perfección las funciones para los cuales los compramos y la verdad es que eso se nota en nuestro día a día. Creemos firmemente que aquel consejo de Andrea no pudo ser mejor y que, sin él y sin Dismobel, estrenar nuestra vivienda no hubiese sido tan especial.