Alejandro, un ejemplo de lucha contra la injusticia

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La palabra “hipoteca” produce verdaderos estragos entre los españoles. En nuestro país, muchas personas sufren la imposibilidad de hacer frente a los pagos que les exige el banco por la vivienda en la que residen. Otra parte de nuestros compatriotas se encuentra en ese grupo que puede acometer esos pagos a costa de mucho sudor y trabajo. En cualquier caso, pagar la hipoteca se encuentra siempre entre una de nuestras principales preocupaciones.

Y no es para menos. Tener algún problema a la hora de abonar una mensualidad se paga caro. Y literalmente, porque los intereses que nos impone el banco cuando no hemos satisfecho esas mensualidades es muy alto, bastante más que el tipo de interés que oscila en ese momento en el mercado financiero. Mucho cuidado con ello.

Muchos españoles creen estar subyugados ante este tipo de intereses. Y no les falta razón. Alejandro, un joven padre de familia con esposa y dos hijos a cargo, representa bien a este estrato de nuestra población: ha sufrido varios atrasos en el pago de la nómina por parte de su empresa y, por ende, se ha visto incapaz económicamente de afrontar el pago de la vivienda en la que reside junto con su familia desde hace tres años.

“Si yo no estoy percibiendo ningún dinero por el trabajo que desempeño, ¿cómo voy a poder pagar lo que otros me demandan?”, se preguntaba Alejandro. Su situación era completamente desesperada. El banco ya le había advertido que iba a iniciar un proceso judicial contra él y que estaba incluido en la lista de morosos. Sin embargo, él bien poco podía hacer.

Pero entre esas cosas que sí podía hacer estaba la solución a su caso. Decidió ponerse en manos de los que consideraba los mejores abogados de España, Durán&Durán Abogados, a través de su página web www.impagohipoteca.com. Pidió que le asesoraran y, según contó, este fue el inicio de una sucesión de buenas noticias que le permitió salir airoso del caso.

“En el gabinete, después de estudiar mi situación, me recomendaron que me declarara en quiebra familiar”, declaraba Alejandro. El motivo era muy sencillo. Con este instrumento se frenaría la más que posible ejecución hipotecaria, todos los procesos judiciales abiertos contra él y los intereses que por impago se fueran produciendo con el paso de los meses.

“Podía acreditar que mi situación era la de la bancarrota familiar y que no había mala fe en el impago de la deuda. El problema es que en mi empresa a mí me debían varias mensualidades”, explicaba Alejandro. Esas acreditaciones, de las que le había advertido el gabinete de abogados, valdrían su peso en oro puesto que resultaron fundamentales para que todo finalizase de acuerdo a sus intereses y no a los del banco.

Un justo respiro

Efectivamente, un juez le ha dado la razón a Alejandro, que ha podido respirar sin tener que soportar agobios que él no se ha buscado. Ahora, espera impaciente a que la empresa en la que trabaja, una fábrica de electrodomésticos, le pague lo que le debe. “En cuanto se me abonen los atrasos, pagaré de manera inmediata al banco lo que le debo. Hasta entonces, tanto a mi familia como a mí nos resulta del todo imposible”, aseguraba.

Conviene recordarle a todo el mundo que el ejemplo de Alejandro no tiene por qué ser un caso aislado. Que no todo el mundo tiene por qué ser perseguido de manera injusta por los bancos. Que hay maneras de protegerse y personas y entidades dispuestas a ello. Como Alejandro hay muchas personas en España. Personas a las que se les exigen pagos pero cuyos derechos de cobro, en cambio, son pisoteados de manera continua. Es la hora de que todas estas personas den un paso al frente, se hagan escuchar y se defiendan. Para ello, un buen gabinete de abogados como el de Durán&Durán es la alternativa.